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25/11/2009 | LuisCarlos Díaz Análisis de Coyuntura en América Latina III 2009 Informe del tercer trimestre de 2009 con el panorama de América Latina. Es el cuarto análisis de coyuntura latinoamericana encargado por la Conferencia de Provinciales de América Latina al Centro Gumilla. Etiquetas:coyunturainformeamerica latinagumillaeconomiapoliticacaribeanalisis
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 ANÁLISIS DE COYUNTURA
América Latina y Caribe julio - septiembre 2009

Coordinador Interinstitucional: José Virtuoso sj.

Coordinador de investigación: Jesús Machado.

Investigadores: Carolina Jiménez e Hildebrand Breuer


I.               LA CRISIS GLOBAL Y SUS EFECTOS SOBRE AMÉRICA LATINA

Según datos tomados del Informe “Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2008-2009: Crisis y espacios de cooperación regional, preparado por la CEPAL y dados a conocer el 25 de agosto pasado, los países de América Latina y el Caribe experimentarán en 2009 una caída de 13% en el volumen de sus exportaciones e importaciones, cifra superior al 10% proyectado para el comercio mundial.  El sector más afectado por el embate de la crisis económica global en la región fue el comercio, que padece una contracción sin precedentes.

El volumen de las exportaciones de la región descenderá 11%, su peor resultado en 72 años (desde 1937), mientras que las importaciones disminuirán 14%, la baja más pronunciada en 27 años (desde 1982).

El desplome comercial se origina en la fuerte declinación de la demanda internacional, el descenso en los precios de algunas materias primas básicas, las dificultades para el financiamiento del comercio y el comportamiento pro-cíclico de los flujos de comercio intrarregional, especialmente en América del Sur.

Pese a la aguda contracción comercial, el informe destaca que la región ha resistido mejor que en el pasado los efectos de la actual crisis gracias sobre todo a las fortalezas macroeconómicas que dejó el ciclo económico favorable de 2003-2007.

La crisis mundial se ha transmitido a la economía real de la región, según la CEPAL, a través de cuatro vías: la inversión extranjera directa, las remesas de los migrantes, los precios de los productos básicos y el comercio. Los servicios y el turismo también resultaron afectados.

En el primer semestre de 2009 las exportaciones de productos mineros y petróleo de toda la región cayeron 50,7%, mientras que los productos manufacturados y agrícolas disminuyeron 23,9% y 17%, respectivamente. Las caídas más acentuadas se concentraron en los envíos a la Unión Europea (-36,3% en total) y a Estados Unidos (-35,3%).

Las exportaciones hacia otros países de la misma región también sufrieron una baja importante en el primer semestre de 2009 (33% en términos de valor, respecto al mismo período del año anterior). Esto reafirma el comportamiento pro-cíclico que han mostrado tradicionalmente las exportaciones intra-latinoamericanas.

              En un boletín conjunto de la CEPAL y la OIT, publicado el 30 de septiembre 2009se señala que la tasa de desempleo urbano en América Latina y el Caribe llegó a 8,5% en el segundo trimestre de 2009 y podría cerrar el año con un promedio en ese nivel. Esta proyección significa que 2,5 millones de personas se sumarían a la población urbana sin empleo en la región, con lo que el total de desempleados urbanos llegaría a 18,4 millones.

El boletín indica que en el segundo trimestre de 2009, la tasa de desempleo regional llegó ya a 8,5%, superior al 7,7% registrado en el mismo periodo del año anterior.  Además, algunos indicadores muestran un aumento de la informalidad en el trabajo, un debilitamiento del empleo con protección social y una contracción del empleo de jornada completa. El desempleo entre la juventud ha aumentado marcadamente.

Pero advierten que un mayor crecimiento económico no resolverá inmediatamente los problemas laborales, ya que la recuperación del empleo se dará con cierto rezago respecto de la actividad económica.  Será una recuperación gradual y heterogénea en los países de la región, aseguran.

Algunos analistas sostienen que lo peor de la crisis económica para A.L. ya pasó. Según la fundación brasileña Getulio Vargas, que analizó 16 países de la región, Brasil, México, Colombia, Perú y Chile muestran signos de recuperación, aunque Argentina, Ecuador, Bolivia y Venezuela aún afrontan dificultades.

La economía de A.L. para el 2008 disfrutaba de un gran auge gracias a los altos precios en las materias primas. La crisis económica global derrumbó esos precios por la caída de los rubros de exportación. Los mercados se mueven y muestran una recuperación de algunas materias primas que constituyen factores importantes para algunos países latinoamericanos. Los precios de algunas materias primas han vuelto a subir, el petróleo pasó de US$35 el barril a inicios de diciembre a US$ 80 en los últimos días. El kilo de cobre, por su parte, cotizaba a menos de US$3 a fines de 2008 y hoy está alrededor de los US$6. El precio de la soja subió 40% desde diciembre pasado.

El director de la CEPAL en México, Jorge Máttar, declaró a la prensa que se espera que Centroamérica  haya una ligera mejoría en los términos de intercambio de las materias primas en 2009.

Datos oficiales señalan que la economía informal emplea a 12,5 millones de personas en México, mientras que la OIT revela que más de 500.000 trabajadores fueron despedidos en Centroamérica.

Además, el número de personas en pobreza alimentaria aumentó en 5,1 millones en México, mientras que la desnutrición crónica en países como Guatemala alcanzó al 50% de su población, según datos oficiales. En declaraciones realizadas por Jaime Vallaure, director adjunto del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para Centroamérica,  señalaba que es apenas el inicio, pues el impacto real de la crisis empezará a notarse en los próximos años. Había señalado además que el impacto real de la crisis en la nutrición infantil de Centroamérica empezará a notarse dentro de cinco años.

 

II.           
LA REGIÓN POR SUBREGIONES

SUBREGIÓN ANDINA

El anuncio hecho por autoridades colombianas durante el mes de julio, que informaba sobre el uso de bases militares en territorio colombiano por parte de personal norteamericano, inició una nueva ola de tensiones entre los países andinos, especialmente en los países con relaciones ya difíciles con Colombia, a saber Ecuador y Venezuela. Si bien el gobierno de Colombia realizó una intensa campaña a nivel regional que buscaba justificar su decisión de permitir el uso de siete bases militares por tropas norteamericanas aduciendo, entre otras cosas, razones de política meramente interna, países como Venezuela y Ecuador reaccionaron duramente ante lo que percibieron como una nueva amenaza a la paz y estabilidad de la región.

La dura posición asumida por el gobierno de Venezuela incluyó la retirada del embajador venezolano en Bogotá y un giro importante en las relaciones comerciales bilaterales. Ante estas acciones, la estrategia colombiana fue la de responder con la noticia pública de una incautación de armamentos las FARC, que supuestamente provenían de Venezuela. La noticia trascendió los límites continentales e involucró al gobierno sueco (país fabricante de las armas incautadas) en lo que prontamente se convirtió en un nuevo episodio de discordia colombo-venezolano. El presidente venezolano asumió personalmente la defensa de su gobierno frente a tal acusación alegando que las armas en cuestión habían sido robadas a Venezuela en 1995 y que además se trataba de un armamento inservible explicando de este modo que la denuncia colombiana no era más que un acto de mala fe que solo pretende esconder una realidad preocupante: EE.UU. tendrá la posibilidad de vigilar, e incluso atacar, a los países andinos desde suelo colombiano.

Si bien es cierto que hay mucha retórica anti estadounidense por parte de algunos presidentes de A.L., no puede obviarse que la cesión de bases colombianas a los EE.UU. es un claro signo de rearticulación de la política norteamericana hacia esta región. esto habría que añadir que la presencia militar se produce en un momento en que varios de esos gobiernos reclaman autonomía y relaciones de no subordinación con los EE.UU.

A diferencia de momentos anteriores, la decisión colombiana de permitir el uso de bases a militares norteamericanos ha generado una serie de acciones firmes de parte de su par venezolano. Dada la cercanía geográfica y los lazos históricos entre Venezuela y Colombia ambos países han gozado desde hace muchos años un intenso comercio bilateral que en el año 2008 se cristalizó en la suma de 7.200 millones de dólares (de los cuales 6000 millones fueron favorables para Colombia). A pesar de la cifra,  la relación histórica, las ventajas económicas propias de la cercanía y la longitud de la frontera compartida, el gobierno venezolano anunció “la revisión” y “el congelamiento” de las relaciones con el país neogranadino.

La ruptura de las relaciones entre ambos gobiernos ha trascendido el nivel meramente político para comenzar a impactar otras dimensiones importantes de las relaciones entre estos dos países. Empresarios de ambas naciones realizaron varios llamados a sus gobernantes insistiendo en que la relación comercial entre los dos países no solo es histórica sino que tiene un carácter de interdependencia. A través de las respectivas cámaras de comercio, empresarios colombianos y venezolanos han expresado que no es fácil para Colombia conseguir de manera inmediata mercados alternos de la misma forma en la que no es fácil para Venezuela poder suplir todas las importaciones provenientes de Colombia.

La principal asociación de empresarios venezolana, FEDECAMARAS, denunció que las actividades comerciales en la zona fronteriza del estado venezolano del Táchira (frontera con el departamento colombiano del Norte del Santander, considerada como “la frontera más activa” en Sudamérica) han decaído al punto de que dos meses después del anuncio del “congelamiento” de las relaciones ya se encuentran cesante 2000 empleados en el área de transporte y más de 15 empresas se habían visto obligadas a abandonar la zona.

Ecuador, por su parte, también se unió a las olas de protestas y reclamos hechas por los países de la región al gobierno colombiano ante el tema de las bases militares. No obstante, y a pesar de las tensiones existentes entre ambos países a raíz del rompimiento de relaciones en marzo del 2008,  se ha observado con interés el reciente acercamiento de ambos gobiernos que ha tenido su máxima expresión en el acuerdo suscrito entre los cancilleres de cada país en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas a finales del mes de septiembre.

Con prudencia y claridad los cancilleres han anunciado una “hoja de ruta” que incluye el regreso de los encargados de negocios a las respectivas sedes diplomáticas y la continuación del diálogo directo a través de la constitución de comisiones binacionales para tratar temas sensibles (seguridad, desarrollo de fronteras, etc.) Este acuerdo podría  marcar un nuevo escenario en la región andina para finales de este año: el de la próxima reanudación de relaciones y vínculos diplomáticos colombo-ecuatoriano tras más de 18 meses de ruptura. Cabe destacar, sin embargo que dada la volatilidad propia de las relaciones entre los países andinos en la última década no es posible afirmar que el restablecimiento de las relaciones colombo-ecuatorianas será un hecho garantizado en los próximos meses; [1] lo que no deja de ser interesante para el análisis es que el anuncio del acuerdo por parte de los cancilleres  de Colombia Jaime Bermúdez y el de Ecuador Fander Falconí se produjo en contraste con el discurso del presidente Chávez en la ONU en el que destacó su clara postura contraria a las políticas de seguridad colombiana semanas después en las que había calificado la decisión colombiana de permitir el uso de sus bases por parte de militares norteamericanos como “una agresión” y el “inicio de una guerra en Sudamérica”.

Así, puede verse que las tensiones en la región han subido el tono político de los líderes y han empezado a reconfigurar alianzas comerciales más fuertes, como la que se refuerza entre Venezuela con Brasil y Argentina visto los nuevos acuerdos suscritos entre estos países a raíz de la decisión venezolana de disminuir el comercio bilateral con Colombia. A pesar de estas tensiones, se observó en este periodo igualmente la búsqueda de espacios de negociación que pudieran servir para aliviar las tensiones, como fue el caso de los encuentros entre los cancilleres de Ecuador y Colombia en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas con el apoyo de la Organización de Estados Americanos y el Centro Carter y la reunión de la UNASUR realizada en Bariloche, Argentina, a finales del mes de Agosto. En esta última la región fue testigo una vez más de las marcadas divisiones ideológicas que ubican a Bolivia, Ecuador y Venezuela (en la región andina) en un bloque ideológico unificado con otros países alrededor del ALBA frente a la posición colombiana, principal aliado de EEUU en Sudamérica, con el liderazgo de Álvaro Uribe fortalecido por el apoyo dado recientemente por el congreso colombiano a la propuesta reeleccionista.
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Puede leer el resto del informe en el archivo de descarga

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