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Patty Fuentes Gimón
Agencia Red de Acción Social - Como parte de sus esfuerzos por la formación de los valores, la profundización de la fe y la promoción del liderazgo, el Movimiento Juvenil Huellas, fundado en 1989 y compuesto por más de 7000 jóvenes, tiene planeado realizar dos eventos para celebrar la Semana Santa a través de varios sectores de Venezuela.
Según indicó Jonny Páez, uno de los organizadores del movimiento, "la idea es que los jóvenes acompañen a los habitantes de estas comunidades en las festividades religiosas de Semana Santa y hagan el Viacrucis y bendigan los hogares, entre otras actividades".
En segundo lugar, los adolescentes de segundo de diversificado realizarán Ejercicios Espirituales para Huellas Azules II en San Javier del Valle y Chama, estado Mérida; El Junquito, estado Vargas; y en Maturín, estado Monagas. En esta actividad los voluntarios tendrán la oportunidad de pasar varios días de retiro espiritual. Se llevará a cabo en varias casas de convivencia ubicadas en los sectores antes mencionados, allí los directores de ejercicios guiarán a los jóvenes a rezar, pensar, reflexionar y vivir la experiencia religiosa de renovación en Semana Santa.
Carlos Campos, de 18 años, cuenta que cada vez que participa en alguno de estos eventos siente que "ayuda para poder crecer mental y espiritualmente" y que este año será otro de los que asistirá a los Campamentos Misión.
"Siempre vamos a los barrios más humildes del país, prestamos apoyo, recreamos y hacemos notar el catolicismo. El año pasado fuimos para La Peñita, estado Miranda, y de verdad que fue una tremenda experiencia. Vivimos lo cotidiano de ellos, mientras que nosotros conocimos cosas totalmente nuevas", relató Campos, quien lleva siete años trabajando con el Movimiento Juvenil Huellas y actualmente es estudiante de Refrigeración y Aires Acondicionados en el Instituto Carlos Fiol Marapa Marina.
Campos dijo que fue invitado al movimiento cuando sólo tenía once años, aceptó porque es católico y desde pequeño le ha gustado ayudar a los demás.
Por su parte, Newver Urbaneja, también de 18 años, lleva casi siete años trabajando con Huellas y, para él, en estas experiencias se hace más que ayudar a las comunidades, también se benefician los mismos voluntarios, porque los ayudan a sobrellevar la adolescencia, desarrollar liderazgo, socializar y compartir con personas de bajos recursos. En cuanto a los retiros espirituales, el huellista asegura que con esas reflexiones ha logrado conocerse más a sí mismo.
Urbaneja actualmente estudia Castellano, Literatura y Latín en el Instituto Pedagógico de Caracas, ubicado en El Paraíso, y confiesa que comenzó en Huellas porque le llamaban la atención los paseos que hacen, pero que ahora el movimiento ha ido tomando gran parte de su vida, le gusta conocer Venezuela y le encanta compartir con la gente que ahí trabaja. "Yo soy de los que realmente quiere al movimiento", expresa.
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