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02/08/2013 IV Constructores de Paz Mesa 1: Cultura Urbana Relatoría de la Mesa 1: Cultura. Coordinador: Juan Carlos Escalona. Ponentes: Dizzi Perales y Elberth “El maestro” Boogaloo y José Colmenares “Cheo The Smith” Etiquetas:relatoríacultura urbanaconstructores de pazconstructoresdepazpazvenezuela
Recursos

IV Encuentro Internacional de Constructores de Paz 2013

Mesa 1: Cultura Urbana

RELATORÍA

Instalación de la Mesa

Juan Carlos Escalona – Coordinador.

Primera Experiencia.

Baile Electrónico. Exponentes: Elberth “El maestro” Boogaloo y José Colmenares “Cheo The Smith”:

Elberth “El maestro” Boogaloo:
 
Buenas Tardes:

Soy Elberth Tobías “El Maestro Boogaloo”, uno de los bailarines que participaron en el documental “¿Quién quiere Tuki?” producido por Mostro Contenidos. El ritmo musical de la Changa que estuvo de moda durante la década de los noventa devino en nuevos géneros que empezaron a sonar, bailarse y popularizarse en las barriadas caraqueñas. Marcó el año 2002 con el inicio del Movimiento Tuki y a los años 2003 y 2004 como la fecha de popularización del ritmo en las distintas parroquias donde cada DJ producía sus propias canciones y marcaba con un sello musical a sus producciones. DJ Yirvin, un musicalizador de la parroquia Petare, fue el primer ritmo que escuchó por su casa y el detonante para su entrada a la movida.

Uno siempre escucha que dicen “cuidado con los tukis” y tuki no es un malandro, es un género de música. La palabra proviene del bajo de la música que siempre es un “tuki, tuki”. En Catia se empezó con el Raptorhouse y en Petare sonaba el Streethouse, luego fue que empezaron a encontrarse estos DJ y esta música se comenzó a escuchar en todos los matinées de Caracas.

Realmente fueron los matinées los responsables de crear la percepción negativa sobre este ritmo musical, porque en la época de solo changa, uno bailaba con un cuchillo en la mano. Uno veía a esos chamos con un bolsito negro de Adidas y pueden estar seguros que esos chamos tenían adentro un cuchillo, un bisturí o un pico de botella. Uno no podía bailar sin eso, porque si sabían que alguien bailaba más que tú, entonces se prendía. En las ruedas de los matinées se caían a puñaladas y eso fue lo que generó que todo el mundo pensara que todos los tukis no era que bailaban sino que le metían miedo a la gente o robaban.

La gorra es un símbolo de poder dentro de estos círculos. Afuera siempre te robaban la gorra. Nadie entraba a bailar con la gorra puesta porque si lo hacía todos decían: “¡Ah! Este es una lacra porque baila con la gorra”. Si alguien entraba con la gorra, decía de una: “El que quiera que me la quite” y se entendía que iba a haber pelea.

Otro aspecto crucial de los matinées es que cada grupo de bailarines se identificaban como parte de una parroquia caraqueña. El encuentro entre los distintos grupos se concentraba en la competencia, incluso en términos verbales. 

Nadie iba a un matinée solo sino con un grupo. Por ejemplo, los de Petare iban y cada vez que entraba a la rueda uno de los suyos, los demás gritaban “Petare, Petare”. El resto respondía y perdónenme la palabra: “Lo maman”.

Reconozco que en mi propio círculo familiar no se valoraba el esfuerzo por bailar y que igual se mantenía la percepción negativa sobre los tukis y su movimiento. Mi papá se dedica a la construcción y a la jardinería me decía: ‘anda a trabajar. Eres un malandro  y yo le decía que yo no era un malandro y que se lo iba a demostrar. En algunas oportunidades dormí en la calle y la mayoría de las veces me vi obligado a practicar mi baile en la calle.

Para lograr el reconocimiento sobre el baile dentro del Movimiento Tuki también hemos tenido que insistir dentro del propio grupo sobre la importancia de bailar. Cuando se trata del baile, trátame serio. Cuando empezamos a salir para bailar en los eventos, porque nos llamaban, porque querían que estuviéramos en un video o en una tarima, tuvimos que decirle a algunos que esto no era joda. Porque nos pasó ese caso que si alguien quería ir a fumarse algo y le dijimos que no, esto depende de la responsabilidad de cada persona.

La prohibición de los matinées por parte de las autoridades, los enfrentamientos y la falta de nuevas canciones producidas por los DJ terminó por restarle fuerza al Movimiento Tuki y entre los años 2009 y 2010 decayó el baile. Yo he seguido bailando pero José Colmenares “Cheo The Smith” se apartó del círculo durante algún tiempo.

José Colmenares “Cheo The Smith”:

Yo tenía mi moto y trabajaba, pero este loco me convenció que practicáramos de nuevo y allí fue que nos llamaron para una entrevista del documental. Nos propusimos hacer el proyecto de por qué le decían tuki a uno. Después de eso hemos tenido muchas puertas abiertas y claro ya no es la misma rutina de antes, porque antes así uno llegara bien vestido no nos dejaban a entrar a muchos locales. En cambio ahora llegan las invitaciones para los eventos. Para mí lo mejor fue poder decirle: “Mira mami, mira este video”. Ella ya estaba viendo lo que yo estaba haciendo y gracias a eso he podido hacer cursos de actuación con Gledys Ibarra y con Jonathan Montenegro.

El documental “¿Quién quiere Tuki?” y el apoyo de otras disqueras internacionales de España, Portugal, Inglaterra y Asia ha sido muy importante para que se grabaran los temas y se difundiera a este tipo de música caraqueña. En el país únicamente la disquera de Abstractor fue la encargada de editar con seriedad las canciones producían por los DJ que no sólo actuaron como musicalizadores sino que se convirtieron en creadores y productores de la changa tuki.

Los creadores del estilo impusieron cuatro pasos básicos que constituyen la esencia del baile. Luego los bailarines se encargaron de sumarle su sello personal y crear figuras que empezaron a bautizarse con distintos nombres como “El elástico” o “El ventilador”. Las competencias de baile y los videos caseros grabados en muchas de las jornadas sirvieron de apoyo para que las figuras se difundieran entre los bailarines.

A petición del público asistente ambos bailarines realizaron una exhibición de los movimientos a las 15:33 con la canción llamada “Catia” producida en el año 2004 y que pertenece al género del Raptorhouse.

Elberth “El maestro” Boogaloo:

En la actualidad ambos poseemos dos salones de baile ubicados en Parque Central y Palo Verde, donde brindan la oportunidad y el espacio para que los interesados acudan a aprender los pasos del ritmo. Aunque el espacio también es prestado para la práctica del baile de otros ritmos musicales.

Después del documental nos fue posible unirnos a otros bailarines y nos convocaron para presentaciones, eventos públicos e incluso, ser contratados en las discotecas para animar las fiestas.

Hemos estado en un video de Famasloop y en la Misión Emilio. No saben lo fino que es que te vean y digan “ese es el que bailó en tal parte”. No como antes que donde te vean van a salir corriendo. Con un arma, todos se arrodillan [gesto de apuntar con las manos], pero el baile es otra cosa. Cuando eres constante y perseverante, se dan las cosas. No se dejen llevar por lo que dice la gente, no se dejen llevar por eso. Si te gusta el maquillaje, sigue adelante con eso. Me siento feliz cuando ahora yo les puedo decir a mi papá y a mi hermano que tienen un grupo de vallenato que yo les puedo conseguir para que les graben un disco, un video o les hagan una sesión de fotos por nada. Hacer un videoclip es costoso. Mínimo en el bolsillo tienes que tener 10 mil bolívares, pero yo lo consigo por el baile, porque conozco a la gente que se mueve en eso.   
 

Segunda Experiencia

Festival Interdisciplinario de Arte, Conéctate y Convive. Exponente: Dizzi Perales.

Buenas Tardes: 

Mi nombre es Dizzi Perales y soy uno de los organizadores del “Festival Interdisciplinario de Arte, Conéctate y Convive” que ya lleva cuatro ediciones desde el año 2009. En él se presentan magos, titireteros, artistas plásticos, exhibiciones de danza y también presentaciones musicales de grupos de diversos géneros como el rock black metal, el hip hop o la clásica. 

La iniciativa surgió desde la Coordinación de Arte y Cultura de la Universidad Católica del Táchira (Ucat) cuando entendieron que el grupo interno de teatro no trascendía la frontera del coso universitario. La idea era realizar un evento que sirviera como vitrina cultural para darles oportunidad a todos los artistas de presentarse sin importar su filiación política y por ello, insistieron en que ni la Gobernación de Táchira ni la Alcaldía fueran los patrocinantes oficiales del evento para que el festival no tuviera un tinte político. Un total de 310 agrupaciones se presentaron en todas las ediciones del Festival.

La Universidad tenía un grupo de circo que era mero entretenimiento y que apenas participaba en algunos actos de grado y algunas presentaciones internas. No podía verse el ombligo. Con Gestión Cultural se decidió eliminar las cuatro disciplinas de danza, coral, circo y teatro para organizar un pequeño festival sin apoyo del Ministerio del Cultural sino con los colectivos culturales. Si no lo hacían los artistas, no lo podíamos hacer. Empezamos de una manera muy modesta con cerca de 40 y tantas agrupaciones, con varias iniciativas cuya meta era compartir con el público. Queríamos generar una opción. Con estas cuatro ediciones, la Universidad pasó de atender a su población a generar un dinamismo en la ciudad.

El primer obstáculo fue lidiar con la polarización política dentro de los propios artistas. En un primer momento había mucha división política. Queríamos crear una zona neutra que fuera netamente artística. Les dijimos vamos a participar todos sin una bandera. No se va a vender ninguna bandera política fue un elemento clave para convencer que participaran grupos de todas las tendencias. Tuvimos un problema con el cantante de una banda que decidió montarse en tarima con la camisa de los ojitos de Chávez y rompió el acuerdo, pero cuando se bajó le dijimos que eso no podía volver a suceder. Lo difícil fue convencer al otro grupo opositor que seguía que no violara el acuerdo también. Pero les hemos demostrado a los artistas y a la gente que sí es posible disfrutar en compañía del otro.

El segundo obstáculo fue recolectar los fondos necesarios para realizar el Festival y agradecer a los patrocinantes sin que hubiese un protagonista y se diluyera el esfuerzo de los organizadores para convertirse en un acto de una marca o una entidad política pública.

Es que todos se quieren robar todos los créditos. Pareciera que no pueden hacerlo sino buscan votos. Pero las empresas tampoco son diferentes. Con la Lotería del Táchira tuvimos un episodio, porque ellos apenas habían dado una colaboración y mandaron a un muñeco inflable enorme para que se colocara al lado de la tarima y se robara el show. Si lo ponen, lo espicho, les dije. Cuando le pedimos ayuda a Movistar, quería instalar un stand adentro del evento para vender sus teléfonos y también les dijimos que no. Hemos quedado sin recursos por el tema político y por el tema mercantilista. El espacio neutral no se construye de gratis.

La última edición del “Festival Interdisciplinario de Arte, Conéctate y Convive” la realizamos del 24 al 27 de abril de 2013 en la sede Sabana Larga de la Ucat. Un total de 530 artistas de 79 agrupaciones se presentaron, la mitad de éstas por primera vez. El evento colocó dos tarimas, una estructura de circo y seis módulos de exposición. Una participación especial tuvo la Escuela de Gestión Cultural que realizó un análisis sobre el valor al que asciende el evento si se consideran las donaciones de tiempo de toda la gente que participa como voluntarios.

Este año conseguimos que nos donaran unas 750 pares de palmeritas y 750 jugos. Está el comercio que nos donó el refrigerio para la jornada, pero hay mucha gente que no nos da dinero sino que dona su trabajo. El Festival dejó de ser de la universidad para convertirse en una vitrina cultural donde trabajan muchos. Están los artistas, gente de la universidad y también la empresa privada. La Escuela de Gestión Cultural calculó que el evento requiere un presupuesto de Bs. 1.200.000, porque allí hay que incluir a los vigilantes que donan algunas horas de trabajo o el señor del camión que nos lo prestó seis veces para trasladar los equipos.

Sin embargo, el reto mayor del evento ha estado en atraer a los artistas y al público para que le dieran vida al Festival año tras año. Al comienzo nadie nos ponía atención. El Festival era solo un pretexto para encontrarnos entre algunos grupos conocidos. Desde el principio, quisimos que no hubiera covers sino que todos los temas presentados por los grupos musicales fueran propios. Queríamos que los grupos más nuevos tuvieran la experiencia de presentarse en una plaza pública. Que los grupos dijeran: “Yo voy pa’ allá y pa’ allá van los duros”.

Esa experiencia permitió el encuentro de gente muy consagrada con gente que estaba muy comenzando. También ocurrió que grupos de hip hop pudieron descubrir a otros grupos de black metal o las orquestas a los de circo. Le dimos a todos 20 minutos para romper la tarima. Eso supuso que teníamos que invertir en el sonido, pero también en el espacio de exposición para el artista plástico sin darle mucha preferencia a un grupo u otro. Porque de lo que se trata es demostrar que artistas tenemos una función social también y que somos el gran ecosistema de la ciudad.

Dentro de los aportes más importantes del Festival está que creamos un directorio cultural web, disponible en http://conectateyconvive.com/directorio-cultural para mostrar a más de 400 artistas que hacen parte de la comunidad del evento y que antes no estaban catalogados y no había una vía central para ser contactados. El directorio incluye las categorías de artistas plásticos, agrupaciones circenses, bailarines, fotógrafos, poetas, titireteros, grupos de teatro, cantantes y bailarines de hip hop, orquestas sinfónicas, coros, grupos de música latinoamericana y bandas de rock.

La creación de una agenda cultural en Internet también fue otro de los aportes que realizamos en la última edición del Festival. En http://conectateyconvive.com/agenda/ está disponible un cronograma actualizado de cines foros, obras teatrales y conciertos que se presentan en San Cristóbal, Rubio, Palmira, San Pedro del Río y Cordero, es decir, en varias de las poblaciones del estado Táchira, para intentar cubrir toda la escena cultural y no únicamente, el trabajo artístico que se exhibe en la capital regional.

La nueva meta que tenemos es convocar a los artistas que hacen vida en la frontera entre Venezuela y Colombia y celebrar la próxima edición del Festival en esa zona. Nuestro reto es crear ahora un Festival hacia Cúcuta. En 10 años esperamos tener una Festival que vincule a la ciudad y lo social de una forma distinta. No queremos que se vuelva una isla de adultos. Se convirtió también en una escuela de producción muy efectiva. Al finalizar cada edición, nos damos cuenta que las mismas razones que hay para no hacerlo, son las mismas razones que existen para realizarlo.

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